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Declaración sobre seguridad en escena

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EL COLEGIO MÉDICO DEL URUGUAY ANTE SITUACIONES DE RIESGO PARA EL PERSONAL MÉDICO Y DE SALUD, EN ACTUACIONES FUERA DE LOS CENTROS DE ATENCIÓN – LA LLAMADA “SEGURIDAD EN ESCENA”

Ante diversas consultas planteadas respecto de las situaciones de riesgo a las que se puede enfrentar el personal de salud, tanto en la realización de los llamados domiciliarios como en el desempeño de tareas de emergencia en las unidades móviles, el CMU entiende necesario destacar algunos conceptos, que ya han sido expresados en varios comunicados desde el año 2013 hasta el presente como respuesta a diversos incidentes acaecidos en el país.

El Código de Ética Médica sancionado por Ley No. 19.286 del 25 de setiembre de 2014, en su Artículo 7º establece: “La elección de la medicina como profesión implica asumir determinados riesgos en su salud individual. El médico actuará con entrega y dedicación profesional.”

La interpretación que en forma constante ha hecho el CMU de esta disposición es que la misma está referida a los riesgos inherentes al ejercicio de la medicina, pero no debe inferirse de la misma, si se interpreta con sana lógica, que por responder a una asistencia de urgencia o emergencia, el médico deba poner su propia vida o integridad física en peligro inminente por circunstancias ajenas a la propia enfermedad del paciente. Debe tenerse presente que el legislador utiliza la expresión “salud individual” y no “integridad física”.

Al respecto existen antecedentes normativos internacionales que cuentan con aceptación unánime de organismos de referencia y que aconsejan que, en situaciones de emergencia real, antes de proceder a la propia actuación asistencial, el personal sanitario deba hacerlo siempre y cuando previamente exista la denominada “seguridad en escena”. A título de ejemplo, tales son las directivas recomendadas en los manuales y cursos de Asistencia Inicial al Politraumatizado Grave (PHTLS, por sus siglas en inglés), de origen en EEUU y de amplia difusión mundial.

Con respecto a la posible configuración de un delito de omisión de asistencia ante la negativa a concurrir a un llamado domiciliario o en la vía pública que implicare riesgo de vida para el personal sanitario debido a la ausencia de las mínimas condiciones de seguridad, corresponde realizar las siguientes consideraciones.

En primer lugar, es necesario tener presente que la omisión de asistencia solo puede configurarse en los casos en que resulta posible alguna forma de actuación, justamente aquella cuya prescindencia permite imputar el delito. Pero si se admitiera como causa de justificación que la concurrencia del personal de salud al lugar del hecho no resultara posible por el alto riesgo vital implicado, no se podría llevar a cabo ninguna forma de actuación y por ende, no se configuraría omisión alguna respecto de un acto no factible de ser ejecutado.

En esta coyuntura no existiría negligencia, ya que el médico deja de concurrir por una decisión fundamentada en la tutela de la vida e integridad física propia y de los integrantes del equipo. Bajo tales condiciones y habiéndose gestionado  infructuosamente una cobertura de seguridad, si se ha realizado la correspondiente denuncia a la autoridad pública, no correspondería la aplicación del artículo 332 del Código Penal, que tipifica la omisión de asistencia.

Una vez que la seguridad requerida sea cubierta, el personal de salud deberá cumplir sus obligaciones asistenciales. El símil que podemos utilizar y que puede ser esclarecedor es el del herido en un accidente carretero atrapado en el interior de un vehículo y en riesgo de incendio. En tal escenario, el personal sanitario se halla imposibilitado de actuar hasta tanto el personal de seguridad (para el caso, la dotación de Bomberos), no haya realizado la extracción del herido y la prevención del posible incendio. Esta conducta pacífica y universalmente admitida en todos los protocolos de manejo del politraumatizado grave, en cuanto a diferir la actuación del personal de salud hasta el momento en que haya sido otorgada la seguridad en escena, es la que permite fundamentar la ausencia de omisión de asistencia.

Como conclusión final, y de acuerdo a lo expresado en documentos anteriores, el CMU considera que en el plano ético, no resultaría exigible a ningún médico su concurrencia a una escena asistencial desprovista de mínimas condiciones de seguridad, debiendo la institución prestadora de salud dar aviso a la autoridad competente y realizar un riguroso registro documental de todo lo acontecido.