Colegio Médico del Uruguay

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Primer Ateneo Bioético

| Consejo Regional Montevideo

Complejo caso de embarazo

El Colegio Médico del Uruguay organiza un ciclo de debates para promover en los profesionales el equilibrio entre tecnicidad y humanismo.

PRIMER “ATENEO BIOÉTICO” DEL AÑO ABORDÓ COMPLEJO CASO DE EMBARAZO

Más de 40 médicos de diversas especialidades participaron del primer encuentro de “Ateneos bioéticos”, un ciclo de debate impulsado por el Colegio Médico del Uruguay con el objetivo de promover el equilibrio entre el conocimiento técnico y la atención humana. Coordinada por el Comité de Ética de Casmu, esta primera instancia de reflexión giró en torno al caso de una paciente psiquiátrica embarazada.

José Minarrieta, presidente del Consejo Regional Montevideo del Colegio Médico e impulsor del ciclo, señaló la importancia de estos encuentros de debate y reflexión, que junto a la promoción de la bioética clínica “son un debe en la actuación de los médicos uruguayos. Con los ateneos buscamos contribuir a elevar el nivel de la profesión y acercar el colegio a los profesionales, además de promover una mejora en la relación médico-paciente”.

Organizado por la Regional Montevideo en colaboración con las Comisiones Institucionales de Bioética de diversos centros de asistencia públicos y privados, el ciclo “Ateneos Bioéticos” está compuesto por ocho encuentros consecutivos dirigidos a profesionales de la salud, siendo el debate de Casmu el primero del ciclo.

El doctor Yamandú Bermúdez, expositor en este primer ateneo, señaló que “la intención no es juzgar, sino evaluar un caso, compartir opiniones y experiencias. Estas son cosas que generalmente los médicos vivimos en solitario y son temas muy difíciles de enfrentar, que nos movilizan mucho. Siempre tenemos la duda de si actuamos bien o no. Estos espacios permiten analizar y reflexionar”.

La joven cuya situación fue estudiada tenía 22 años cuando inició su gestación. Poseía tres intentos de autoeliminación y un diagnóstico de trastorno bipolar tipo 3. Su familia también tenía registros de enfermedades psiquiátricas y un caso consumado de suicidio.

El embarazo desató una serie de interrogantes tanto para la familia como para los profesionales que la atendían. El psiquiatra a cargo redujo la dosis de medicamentos que le daba para enfrentar su trastorno, y posteriormente ella decidió abandonar el tratamiento. La familia se oponía a que tuviera al bebé, pero la joven manifestaba que deseaba ser madre, a la vez que afirmaba que no sabía quién era el padre.

Cuando transcurrían siete semanas de gestación, la chica sufrió pérdidas y tuvo una fuerte pelea familiar que la impulsó a presentarse en la Policlínica de Salud Sexual y Reproductiva y solicitar la interrupción del embarazo. Hasta allí llegó la historia presentada, dijo Bermúdez, no se conoció el desenlace.

“El intercambio giró en torno a la capacidad de decisión de la joven, a su autonomía y si era considerada una persona autoválida o no. Además, se analizó cómo debió actuar el psiquiatra en ese caso y cómo influyó la opinión familiar respecto a la interrupción del embarazo”, señaló Bermúdez. Contrario a lo que podría pensarse, la objeción de conciencia no formó parte de la discusión. “En varias mutualistas y departamentos del país ese es un tema muy presente y debatido. En este caso, ni siquiera fue mencionado”, señaló.

Como conclusión central, afirmó el médico, se manejó el concepto de no tomar decisiones a la ligera ante casos de tan elevada complejidad y contenido emocional. Además, Bermúdez recalcó que los Comités de Bioética de cada institución médica tienen herramientas para asesorar a médicos y pacientes ante situaciones complejas, pero que no están funcionando como deberían.