8 de marzo – Día Internacional de la Mujer
Cada mes de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer se convoca a las sociedades de todo el mundo a reflexionar sobre los avances alcanzados en materia de igualdad de género, pero también sobre los desafíos que aún persisten para lograr una participación plena y equitativa de las mujeres en todos los ámbitos de la vida social, política, académica y profesional.
La medicina no ha sido ajena a estos procesos. Durante mucho tiempo, las mujeres debieron enfrentar múltiples barreras para acceder a la formación médica, desarrollar su carrera profesional y ocupar espacios de liderazgo en instituciones académicas, científicas y de gestión sanitaria. Sin embargo, gracias al esfuerzo sostenido de generaciones de médicas y al avance de los derechos de las mujeres en nuestras sociedades, hoy asistimos a una realidad en la que la presencia femenina en la profesión médica es cada vez más significativa.
En Uruguay, este camino comenzó a abrirse hace más de un siglo con figuras pioneras como Paulina Luisi, primera médica del país y referente fundamental en la lucha por los derechos de las mujeres. Su trayectoria no solo representó un hito en la historia de la medicina uruguaya, sino también en la construcción de una sociedad más igualitaria, en la que las mujeres pudieran acceder a la educación superior y participar plenamente en la vida pública.
Hoy las mujeres representan una proporción creciente dentro del cuerpo médico y participan activamente en todos los ámbitos de la profesión: en la asistencia clínica, en la docencia universitaria, en la investigación científica, en la gestión de los servicios de salud y en la construcción de políticas públicas sanitarias. Su aporte resulta fundamental no solo para el funcionamiento cotidiano del sistema de salud, sino también para el desarrollo de una medicina más integral, más humana y más atenta a las necesidades de las personas y de las comunidades.
Este proceso ha sido posible gracias al camino abierto por muchas mujeres que, en distintos momentos de nuestra historia, contribuyeron a ampliar los espacios de participación femenina en la medicina uruguaya. Reconocer ese legado es también reconocer que los avances en materia de igualdad no son espontáneos, sino el resultado de procesos colectivos y de transformaciones sociales profundas.
Al mismo tiempo, es necesario reconocer que aún existen brechas y desafíos. Persisten desigualdades vinculadas a las oportunidades de desarrollo profesional, al acceso a cargos de decisión y a las condiciones en que se desarrollan las trayectorias laborales. A ello se suman las tensiones que muchas veces enfrentan las mujeres para conciliar la vida profesional con las responsabilidades de cuidado, así como situaciones de discriminación o violencia que, aunque están más visibilizadas, continúan presentes en distintos ámbitos.
El Día Internacional de la Mujer es, por lo tanto, una instancia de memoria y reconocimiento, pero también un llamado a la reflexión y a la acción. Implica renovar el compromiso colectivo con la construcción de entornos profesionales más justos, respetuosos e igualitarios.
Desde el Colegio Médico del Uruguay entendemos que promover la equidad de género constituye una responsabilidad ética e institucional. Esto supone impulsar condiciones de desarrollo profesional equitativas, favorecer la participación de las mujeres en los espacios de representación y liderazgo, y contribuir a la construcción de una cultura profesional basada en el respeto, la diversidad y la igualdad de oportunidades.
En este 8 de marzo, el Colegio Médico del Uruguay saluda a todas las médicas del país y reconoce su aporte cotidiano al cuidado de la salud de la población. Al mismo tiempo, reafirma su compromiso con una profesión cada vez más equitativa, inclusiva y respetuosa de los derechos de todas las personas.


