El Colegio Médico del Uruguay fue sede de un relevante conversatorio sobre la realidad y las perspectivas de la Medicina Intensiva
Con una amplia participación en modalidades presencial y virtual, se llevó a cabo el conversatorio «Realidad de la Medicina Intensiva y perspectivas a futuro», actividad organizada por la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva (SUMI) en conjunto con la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Udelar), el Ministerio de Salud Pública (MSP), el Colegio Médico del Uruguay (CMU) y gremiales médicas como el SMU, FEMI y FEPREMI. El encuentro tuvo como propósito central generar un espacio de diálogo interinstitucional para diagnosticar los desafíos de la especialidad, analizar la distribución de los recursos humanos y construir estrategias conjuntas de fortalecimiento tanto en Montevideo como en el interior del país.
Datos del Censo SUMI 2023: radiografía de la especialidad
Durante la primera parte de la jornada, la directiva de la SUMI presentó los resultados del censo nacional realizado en 2023, el cual relevó la situación de 575 médicos que trabajan en 56 Unidades de Terapia Intensiva (UTI) de adultos en todo el país (excluyendo unidades cardiológicas monovalentes):
– Perfil demográfico y equidad de género: El 84% de los intensivistas se sitúa entre los 31 y 60 años, y más del 10% supera los 60 años de edad. Si bien existe un equilibrio general en la distribución por sexo (53% hombres y 47% mujeres), se constató una importante brecha en los cargos de jefatura de CTI, donde el 81% está ocupado por hombres y únicamente el 19% por mujeres.
– Desequilibrio territorial y alta movilidad: El 70% de los intensivistas reside en el área metropolitana (Montevideo y Canelones). Montevideo concentra el 61% de las camas de CTI de adultos, mientras que el interior alberga al 63% de la población del país pero cuenta solo con el 39% de las camas asistenciales. Esto genera que casi 4 de cada 10 intensivistas (38%) deban desplazarse a trabajar a un departamento distinto al de su residencia.
– Brecha de titulación: A nivel nacional, el 78% de los médicos en CTI están titulados y el 22% no cuentan con el título homologado de la especialidad. Esta asimetría se profundiza en el interior: mientras en Montevideo el 83% de los médicos residentes están titulados, en el interior esa cifra baja al 69% y en los departamentos al norte del Río Negro cae al 56%. El colectivo no titulado se caracteriza por ser más joven (62% tiene 40 años o menos), presentar mayor movilidad interdepartamental (48%), asumir una alta carga laboral en fines de semana (45% trabaja más de la mitad de sus horas en esos días) y registrar mayor precarización en la relación laboral (64% en relación de dependencia frente al 93% entre los titulados).
Proyección académica y formación de especialistas
El decano de la Facultad de Medicina, Dr. Arturo Briva, abordó la dimensión educativa y la proyección de los recursos humanos a futuro. En su exposición destacó que la medicina intensiva se ubica entre las especialidades con mayor brecha proyectada entre profesionales formados y requeridos hacia 2030, estimándose que el punto de equilibrio entre oferta y demanda se alcanzará recién hacia el año 2050.
Para acortar este horizonte, el decano resaltó la importancia de fortalecer la red de 16 Centros Docentes Asociados (SEDA) y el avance de la descentralización universitaria en el interior (Salto, Paysandú y Maldonado). Asimismo, dado que el 70% de los egresados completa la especialidad entre el cuarto y quinto año, se propuso impulsar contratos curriculares individuales para reenganchar y titular a aquellos profesionales con trayectorias formativas incompletas.
Estrategias para la radicación y permanencia en el interior
Por su parte, el Dr. Eduardo Moreira presentó la evidencia sobre políticas de radicación y retención médica en el interior. En su intervención remarcó que la combinación del origen en el interior y la formación en territorio constituye el predictor más consistente, incrementando hasta 4 veces la probabilidad de ejercicio y permanencia profesional en la zona.
Se advirtió además que las medidas aisladas (como incentivos económicos o servicios obligatorios) solo resuelven urgencias asistenciales puntuales, registrando tasas de retención inferiores al 20% al finalizar el compromiso. Por el contrario, las políticas integradas multidimensionales —que combinan estabilidad laboral, infraestructura, educación continua y desarrollo familiar y comunitario— logran niveles de retención superiores al 70%.
Propuesta de una agenda interinstitucional permanente
Los expositores y representantes de las distintas instituciones coincidieron en la urgencia de conformar una mesa de trabajo intersectorial permanente que articule al MSP, la Udelar, el CMU, la SUMI y los prestadores de salud pública y privada.
Entre las prioridades acordadas para esta agenda de trabajo se destacan:
1. Programa de transición a la titulación universal: Diseñar un mecanismo que permita a los médicos no titulados culminar su formación sin comprometer la cobertura asistencial ni perder sus puestos de trabajo.
2. Actualización normativa y recertificación: Revisar la reglamentación sobre dotación de CTI (vigente desde 2008) e implementar un programa nacional de recertificación médica.
3. Mejora de condiciones laborales y calidad: Avanzar hacia el laudo único nacional, el reconocimiento del valor de las horas antisociales, la expansión de Cargos de Alta Dedicación (CAD) y el establecimiento de un sistema de acreditación de unidades de CTI basado en indicadores de calidad asistencial.
