Conversatorio “Historia Clínica e Inteligencia Artificial”

 

El Colegio Médico del Uruguay debatió el rol de la Inteligencia Artificial (IA) en la Historia Clínica Electrónica, identificando la oportunidad de la predicción masiva, pero alertando sobre los riesgos para la confidencialidad y el juicio clínico.

El Colegio Médico del Uruguay (CMU), a través de su Comisión Asesora en Bioética, organizó el conversatorio “Historia Clínica e Inteligencia Artificial” para abordar uno de los desafíos de la medicina moderna. El encuentro, que reunió a referentes en tecnología, ética, derecho y clínica, puso sobre la mesa la tensión entre el potencial transformador de la IA y la necesidad de preservar la dimensión humana del registro médico.

 

La historia clínica como “materia prima”

Daniel Mordecki, director ejecutivo de la Agencia de Gobierno Electrónico (AGESIC), marcó la cancha al definir el cambio de paradigma. La IA moderna no se reduce a generar texto, sino a crear modelos predictivos basados en grandes volúmenes de datos. En este contexto, la Historia Clínica Electrónica Nacional (HCEN) de Uruguay, con sus 300 millones de registros, se convierte en una valiosísima “materia prima” para un cambio en la atención.

“La medicina dentro de 15 años va a ser distinta,” sentenció Mordecki, instando a la comunidad de la salud a “tomar el toro por las guampas” y liderar el proceso para asegurar que la transformación sea equitativa y proteja los derechos de los pacientes. Advirtió que la oportunidad de predecir eventos médicos es real, pero existe el riesgo de que, de no ser liderado, el cambio solo beneficie a los sectores más privilegiados.

 

Los riesgos bioéticos: entre la estandarización y la fidelidad

Desde la Unidad Académica de Bioética, la Dra. Nadia Cabral y el Dr. Daniel Ramos destacaron que la Historia Clínica es un “registro vivido” y no un documento neutral. La clave está en la transparencia y la rendición de cuentas de los sistemas de IA.

Los principales riesgos identificados por los especialistas fueron:

– Pérdida de la voz del paciente: La estandarización de expresiones y la automatización reducen la riqueza narrativa y la información contextual, deshumanizando el registro.

– Sesgos algorítmicos: La IA, al buscar patrones, puede generar resultados injustos o discriminatorios, especialmente si los sistemas son importados y no consideran los valores locales (como se recoge en la Declaración de Montevideo sobre ética en IA).

– Violación de la fidelidad: La Dra. Adelia Sánchez hizo hincapié en la regla de la fidelidad. El uso de datos clínicos con una finalidad secundaria (como investigación masiva o predicción) sin el consentimiento y la advertencia clara del paciente rompe el pacto de confianza fundamental en la relación médico-paciente.

 

El dilema de usar o no usar

El panel reactivo enriqueció el debate con posturas que equilibran el miedo y la esperanza ante la tecnología:

– Oportunidad social: El Dr. Horacio Botti, de Facultad de Medicina (UDELAR) señaló que no utilizarlos grandes volúmenes de datos disponibles para investigación e innovación y mejorar la calidad de la atención también constituye una responsabilidad ética, con potencial de daño social.

– Herramienta para la equidad: El oncólogo Dr. Mauricio Cuello se declaró un “profundo defensor de la IA” y argumentó que es una herramienta para mejorar la vida de muchas personas. Puso como ejemplo un proyecto que utiliza la IA para predecir una mutación en el cáncer de pulmón, buscando aumentar significativamente el acceso a tratamientos que hoy solo llegan a una minoría por barreras humanas y logísticas.

– El juicio humano irreemplazable: El Dr. Alberto Sosa enfatizó que la IA es solo un instrumento. El médico, con su capacidad de síntesis y conocimiento profundo, es quien interpreta y realiza el diagnóstico. Subrayó la imposibilidad de la IA para acceder al “cuerpo psíquico” y la afectividad, elementos clave de la realidad del paciente.

– Protección y legalidad: La Dra. Mariana Blengio, abogada y experta en Derechos Humanos, recordó el rol de la Historia Clínica como documento legal que puede ser solicitado en Sede Judicial y la vulnerabilidad de la información ante ciberataques, instando a balancear el interés general de la salud pública con la protección absoluta de la confidencialidad.

 

La discusión, que según los organizadores “recién empieza”, concluyó con el llamado a la comunidad médica y de la salud a asumir un rol protagónico para guiar la integración de la IA de manera reflexiva, asegurando que esta “revolución” tecnológica se traduzca en una mejora equitativa en el cuidado y los derechos de todos los ciudadanos.

 

 

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